El primer parte que puede ver de IES Ramón Carande es una verja de barras muy pesada que separa el instituto de un calle muy concurrido en un sitio muy urbano. El instituto es en un parte del zona Polígono Sur. Como escribe ibán Díaz Parra del departamento Geografía Humana de la Universidad de Sevilla, “La estereotipación de este sector como barrio peligroso y marginal, a la vez que barrio de artistas, tiene, como en la mayoría de estereotipación, su parte de razón y su parte de falacia.” Él también muestra como la segregación social, racial, y económica es evidente entre Sevilla en el centro y la zona del Polígono Sur.
La periodista abre la verja y está en una pequeña patio con un sendero hasta la puerta. Después de entrando la puerta primera, tiene que pregunta la oficina, por darle un toque, para abrir la segunda puerta hasta el instituto y los muestra quien es. Soñar un “buzz” y después un “clic” del cerradura, y puede entrar. Dentro hay vestíbulos poco luminado por luces amarillos. A las nueve en la mañana, cuando los

Subiendo por las escaleras a la derecha de la puerta, todavía en casi silencio, ve la ventana rota con boquetes y rajaduras porque algunos estudiantes tiraron piedras al vidrio. En el segundo piso, camina a la izquierda y abre una puerta a la derecha. Cuando lo abre, inmediatamente oye ruido de los niños y ve que está atrás de una aula. Los paredes son diferentes tonos de amarillo. Hay una mesa vieja para la maestra al frente del clase y detrás de esa mesa es una pizarra blanca. Al otro lado de la puerta hay ventanas obstruido por barras blancas verticales. El sol está subiendo y hay mucha luz en la aula.
En filas cruza desde un lado al otro, los estudiantes están sentados, desviado para mirar quien está entrando. Es obvio que están sentados con sus amigos mejores porque están hablando y uno al otro en grupos, sonriendo, sobre quien acaba de entrar. No les importan que la maestra está tratando obtener la atención. Después de un introducción y explanación, interrumpido muchas veces porque los estudiantes no paran de hablando, reúnen en grupos de cuatro, para que puede entrevistar ellos y conocerles más personalmente.
La periodista sienta con dos chicas y dos chicos, Johana, Cristina, Reuben y Christian. Ellos están muy tranquilos, y esperan para que empieza. Todos le miran, tranquilamente, sin hablando, esperando para que empieza. Quieren hacer lo que puedan para ayudarte.
Johana tiene 15 años, un año menos que los otros, y tiene pelo rizado en una cola de caballo.
Ella lleva aretes de aros bastante grandes que sea pulseras de color plata, una camisa ajustado de estampar de guepardo, sujetador rojo, jean chaqueta, leggings, y zapatillas. Sus uñas son pintados con muchos detalles y casi cada uña tiene color diferente. Lleva rímel y lápiz de ojos sobre sus ojos avellanas muy bonitas. Sus ojos mueven rápidamente de la periodista hasta sus amigos, la mesa, y vuelven a la periodista.
“Soy gitano,” ella dice con actitud desafiante, cuando empieza hablar sobre la cultura gitana en Sevilla les pregunta si hay prejuicios.
“Es normal,” añade Christian tocando la mano de Johana para calmar ella, “Su madre es gitana, pero su padre es payo. Es muy común aquí. Todos vivimos juntos. No hay problemas.”
Christian lleva una chaqueta grande de los LA Dodgers, un equipo de béisbol en los Estados Unidos. Su pelo, aclara por arriba, es en un mohawk casi perfectamente vertical. También lleva jeans grandes y zapatillas. Sienta quieto, sus manos en las rodillas, y casi nunca para mirar a los ojos de la periodista, esperando para la próxima pregunta y pensando un poco antes de contestando.
La familia de Christian es payo, pero hay muchos gitanos en su barrio. Su padre de Christian tiene cuarenta años y es un camarero y su madre tiene 44 años y es una limpiadora. También tiene dos hermanos quien tiene 28 y 18 años.
Mientras hablan, el sol está subiendo y de repente la luz del sol entra por las ventanas, y es en los ojos de la periodista, oscureciendo su visión. Christian, sin hesitación levanta, va a la ventana y empieza ajustar las persianas, mirando a la periodista hasta que los rayas no amenazan molestarle nada más y vuelve a su asiento sin palabra.
Cuando él regresa, les pregunta sobre donde viven.
“Vivo en Las Tres Mil,” dice Christian.
“Las Tres Mil Viviendas,” dice Reuben muy lentamente, mirando que lo escribas correctamente.
“Todos vosotros vivéis allí?” ellos preguntas.
“Si todos,” dice Johana.
“Entonces, vivéis muy cercas todos?”
“Si, un o dos minutos caminando al otros” dice Johana.

Después, otra pregunta. “Queréis ir a la universidad?” los preguntan. Esperan un poco, pensando y entonces todos hablan al mismo tiempo, un mezcla de “sí, no, bueno quizás,” y Johana explica un poco lo que quiere.
“Me gustaría ser un fotógrafo periodístico. Me interesa mucha sacar fotos y también me gusta escribir. Me parece como un trabajo muy interesante.”
“Quiero ser un bombero,” dice Christian, simplemente.
Encarnación Quiroga, psicóloga y orientadora académica del instituto, dice que es muy común que los chicos dicen que quieren ser bomberos o policía porque es un trabajo que trae dinero y no tiene que estudiar mucho más hacerlo. Para mucho de ellos, es imposible pensar en estudiando cuatro a cinco años más después del instituto, dice Quiroga.
Los padres de los estudiantes típicamente no ayuda la situación. Julia Casanovas, subdirectora del IES Ramón Carande en 2010 muestra que “Un gran número de familias cuentan con un nivel socioeconómico medio y un nivel cultural bajo (estudios primarios en algunos casos…).” Por eso, ellos no pueden ayudar sus niños con su trabajo de escuela.
Entonces, para ellos, asistir la universidad después del instituto no es algo muy real y no parece necesario tampoco. “Hay estudiantes con mucha potencial, pero no tiene nada motivación,” dice Encarnación Quiroga.
De repente, Johana está llorando y cubriendo su cara con sus manos. Cuando se di cuenta, Christian ya esta ayudando ella, cuchichear a ella para entender porque está llorando. Christian asegura a la periodista que todo está bien mientras ayudando ella. Johana habla con Christian un poco, y salen de la clase, Christian abrazando ella. Cuando él regresa, dice que ella tiene un dolor de su cabeza y que fue a la oficina para llamar su madre y todo está bien.

Les pregunta un poco más sobre que les gustan hacer en su tiempo libre, que todos dicen quesiempre están en el Internet y especialmente en Tuenti. El tiempo juntos es casi terminada y la periodista les preguntan si pueden dar ejemplos de música española para que puede aprender. Christian toma mucho tiempo pensar en esto y escribe ejemplos de muchos géneros en letras muy claras y organizadas.
Antes de despedimos, Reuben y otro chico de su clase van al frente de la clase con mucho orgullo, tratando de no sonrisa y canta flamenco para decir gracias a los entrevistadores, sus compañeros dando ánimo a ellos. Los chicos se vuelven para dar besos, y salen de la aula, otra vez hablando y riendo con sus amigos mejores.
